jueves, 4 de noviembre de 2010

Buongiorno!

Dicen que no sabes hablar italiano hasta que no mantienes una conversación telefónica con alguien de poca confianza; bien, desde hoy, puedo asegurar que mi italiano ha mejorado notablemente desde septiembre, tras la media hora larga que me he pasado al teléfono del centro de reservas del Cenacolo Vinciano.

Para quien se lo esté preguntando, sí, vas a ver il Cenacolo Vinciano, el miércoles 24 a las 16.15!

Bueno y hecha esta introducción, debería dedicarme a narrar un poco mis intensos (no tienen otro nombre) 4 días bajo el sol de la Toscana (y digo sol por la gracia del nombre, la cruda realidad es que las cantidades de lluvia que han caído los 2 últimos días han sido cuanto menos desmoralizantes).

Primer día: punto de encuentro en Lambrate FS, 7.30 della mattina, todos con un ánimo y unas ganas excelentes, salvo los que habían salido el día anterior o los que nos habían despertado 4 graciosos a las 4.30 de la mañana.. en fin, tres horitas y plantados en Pisa, que, a mí, me decepcionó un poco (siento el sacrilegio que supone decirlo, pero no le vi nada de encanto).

Lo que sí debo reconocer es la gran belleza de la Piazza dei Miracoli (plaza de los milagros) donde, además de la famosa torre, que por cierto fue empezada a construir en 1173 por Bonanno Pisano y se terminó de construir en 1372 por Tommaso di Andrea Pisano (lo que hace recordar a ciertas costumbre española de empezar obras a diestro y siniestro y quedarse con eso, con el proyecto empezado), se encuentran también el Baptisterio, una mezcolanza de estilo romano y gótico (como al parecer toooodos los monumentos italianos) que antes contaba con la cúpula abierta pero que han tenido que cubrir para preservarlo mejor; la Catedral, de la que quizá destacaría su puerta principal de bronce macizo, y el Camposanto monumentale (cementerio monumental).

Ah! si algo me encantó de la Piazza dei Miracoli (por supuesto dejando a parte todas las obras de arte arquitectónicas) fue la paz que se respiraba pese a ser tan turística, con toda la gente reuniéndose con sus amigos, familias, etc. para pasar un buen rato al solecito tumbados en la hierba.

Tras el tour, y el ratito para hacerse la consabida (y obligada) foto sujetando la torre, partimos hacia Lucca, pueblecito encantador del que por desgracia no puedo contar mucho porque sólo estuvimos unas horitas paseando a nuestro antojo, aunque de verdad puedo deciros que si visitáis la Toscana y tenéis tiempo, no deberíais dejar pasar la oportunidad de perderos por sus callecitas aunque sea una tarde.

Bien, después de estas visitas, nos dirigimos hacia Florencia (otra horita y media de bus) al albergue, donde confirmé mi teoría de que no es tan terrible dormir en habitaciones de bastante gente (aunque quizá se deba al hecho de que tuve suerte y en mi habitación éramos poquitas) y ducharse en duchas comunitarias con toallas prácticamente de papel...bien, no es lo más cómodo del mundo, pero se puede sobrevivir.

¿A destacar de la noche en el albergue? Divertidísima fiesta temática sobre los pitufos, donde por supuesto, acabamos todos con la cara azul, ese azul que algunos arrastraron durante todo el viaje en la raíz del pelo y similares porque no había forma de quitarlo (afortunadamente no fue mi caso).

Despues a dormir unas escasas horitas y al día siguiente tempranito para arriba que tocaba Florencia!!!


Y bueno, por hoy os dejo con la miel en los labios en cuanto a Florencia porque si no se me hace muy largo el post y Florencia se merece un lugar privilegiado, así que nada, me despido y en breves, segunda parte.

Os dejo unas cuantas fotos de Pisa

Típica foto sujetando la Torre

Carmen y yo

Duomo (catedral) de Pisa

Piazza dei Miracoli


Arrivederci,


Blanca.

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